Buena articulación para una mejor dicción
¿A qué llamamos “buena articulación”? A la pronunciación
clara de las palabras. Que los demás puedan oír y distinguir bien todo lo que
decimos.
Por costumbre o pereza, algunas personas hablan con la boca
muy cerrada, casi sin mover los labios. Otros, por timidez, adoptan un tono muy
bajo y apenas se entiende lo que dicen.
Levanta la cara, limpia tu garganta, abre bien la boca.
Igual que el músico, el locutor o la locutora afinan su instrumento antes de
tocarlo, para que el público no pierda una sola nota de su sinfonía.
EJERCICIO 1
Muerde un lápiz, como si tuvieras un freno de caballo en la
boca. En esa posición, ponte a leer un periódico. Haz este ejercicio durante
cinco minutos. Verás cómo vas aflojando todos los músculos de la cara.
EJERCICIO 2
Toma un libro y ponte a leer en voz alta, lentamente y
silabeando:
Cuan-do-el-co-ro-nel-Au-re-lia-no-Buen-dí-a...
Avanza algunos párrafos así, exagerando la lectura, como
haciendo muecas para hablar. Luego, silabea más rápido, asegurándote que
pronuncias cada una de las letras de cada palabra.
La “buena dicción” es otra cosa. Trata de la exacta
pronunciación de todas las letras y las palabras. La articulación se refiere a
la claridad. Ahora hablamos de la corrección.
No hay que apelar a la popularidad de la emisora ni a la
coloquialidad del lenguaje radiofónico para machacar el idioma. En un
sociodrama no importa, porque estamos reflejando nuestra manera de hablar
cotidiana. En una entrevista, el entrevistado puede hablar como le venga en
gana, mientras no ofenda. Pero para conducir una revista o un informativo, los locutores
y locutoras deberán esforzarse en pronunciar bien.
Hay que corregir las letras comidas (las “eses”
especialmente) y cambiadas (la “l” por la “r”, la “r” por la “l”, la “c” por la
“p”).
También están las palabras mal dichas (“haiga” en vez de “haya”,
“hubieron” en vez de “hubo”, “naiden” en vez de “nadie”, “satisfació” en vez de
“satisfizo” y tantas otras).
No hay que irse al otro extremo, a una manía por la dicción
que reste naturalidad a quien habla. Son esos que pronuncian hasta la segunda “s”
de Strauss y la “p” de psicología. En algunos cursos de locución, se ejercita
el sonido fricativo de la “v” para diferenciarla de la “b”. Tal exageración,
impropia del idioma español, suena muy pedante.
EJERCICIO 3
Los trabalenguas son muy útiles. Busca uno con letras
incómodas para ti. Por ejemplo, si tienes problema con las “erres”, practica el
consabido “erre con erre cigarro, erre con erre barril, rápido corren los
carros siguiendo la línea del ferrocarril”. Pronúncialo dos, cuatro, ocho,
dieciséis veces... ¡hasta que la lengua te obedezca!
http://vozdiccionylocucion.blogspot.com/
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